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Hay una dieta que puede ayudarnos a conseguir un vientre plano y un estomago liso y libre de grasa, y esa no es otra que la dieta mediterranea.
Llamamos a la dieta mediterránea al modo de alimentarse basado en una idealización de algunos patrones dietéticos de los países mediterraneos, como lo son Francia, España, Italia, o Grecia. Portugal, a pesar de no lindar con el mediterraneo tambien perteneceria a ese grupo.
Las características principales de esta alimentación son un alto consumo de productos vegetales (hortalizas, frutas, cerduras, cereales frutos secos, aceite de oliva, algunos derivados del cerdo) siendo el trigo el alimento base, el aceite de girasol y sobre todo el de oliva como grasa principal (evitando las mantecas y las grasas animales), un mayor consumo de aves y pescados que de carnes rojas (aunque tambien se consumen carnes rojas), y el consumo regular de vino de la tierra en cantidades moderadas. Desde julio de 2007 el Gobierno español propone la candidatura de la dieta mediterránea para su inclusión en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, lo que nos puede dar una idea de la relevancia de esta dieta mediterranea en una sociedades mucho más sanas que las colindantes como las Germanas o las Britanicas. Sólo hay que pensar por un momento en el topico de un español : bajito moreno y delgado, frente al de un alemán: alto rubio y con un vientre repleto de grasa sobrante ¡Y eso es justo de los que estamos huyendo, de la grasa en el abdomen!
Las propiedades saludables que se le atribuyen se basan en la constatación de que, aunque en los países mediterráneos se consume más grasa que en los EE.UU., la incidencia de enfermedades cardiovasculares es mucho menor. Además, el fenotipo del ciudadno mediterraneo se muestra mucho más delgado y estilizado que el de resto de civilizaciones occidentales que no siguen la dieta mediterranea, mostrando un exceso de grasa y tejidos adiposos en sus cuerpos. Las causas de tales propiedades parecen estar en el mayor consumo de productos ricos en ácidos grasos monoinsaturados, presentes en el venerado aceite de oliva (que reduce el nivel de colesterol en sangre). También se atribuye al consumo de pescado, en especial el pescado azul (más que el blanco) rico en los beneficiosos ácidos grasos ómega 3 y, finalmente, al consumo moderado de vino tinto (por sus antocianos). El vino también está asociado a otro efecto cadioprotector denominado la "paradoja de francia" o "paradoja francesa". La dieta mediterránea está asociada con un menor riesgo de deterioro cognitivo leve durante el envejecimiento y en la etapa de transición entre la demencia o deterioro cognitivo leve a la enfermedad de Alzheimer, según un artículo publicado en la revista Archives of Neurology. Resumiendo: Para evitar el exceso de grasa lo mejor es el pescado azul, el aceite de oliva y una copa de vino en la comida (nada de excesos, por supuesto)
Sin embargo, siguiendo esta noticia de Europa Press del reciente 21 de abril de 2009, tan sólo un poco más de la mitad de los españoles (54%) mantienen una dieta adecuada basada en la tradicional dieta mediterránea, rica en aceite de oliva, alimentos vegetales y pescados frescos, frente al 40 por ciento cuya alimentación es de peor calidad y, por tanto, mejorable, informó el presidente de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), Gregorio Varela, durante su participación en las XIII Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica, organizadas por Dietecom España, que se están celebrando en Madrid.
Según este experto, actualmente ha aumentado "de forma espectacular" el consumo de carne y derivados a la par que ha bajado el de verduras y cereales en grano, lo que ha provocado que la actual dieta de los países mediterráneos "no se parezca en nada" a la que hace cincuenta años comenzó a popularizarse por su simplicidad y sus altos beneficios para la salud.
Así, los españoles consumimos una media de 300 gramos al día de verduras mientras que el consumo de carne asciende a 178 gramos diarios, motivado por la influencia de las comidas preparadas y la dificultad en resistirse a "lo rico que está el colesterol", apuntó el profesor Varela. El colesterol es malisimo para nuestras arterias, yb para la acumuluacion de grasa en todas las partes de nuestro cuerpo, destacando el vientre, los gluteos, el estomago y los pechos.
Otros factores ambientales como la incorporación de la mujer al ámbito laboral --lo que, a su juicio, hay que combatir con nuevas fórmulas y en ningún caso con su vuelta a la cocina-- y la modificación del núcleo familiar también han influido en esta pérdida de buenos hábitos alimenticios, lo que ha propiciado la proliferación de las comidas preparadas y el comer fuera del hogar.
De hecho, entre los criterios de selección de los alimentos a la hora de llenar la cesta de la compra, estudios recientemente realizados han advertido que los españoles dan más prioridad a la relación calidad-precio y al hecho de que la comida sea fácil de preparar, por encima de otros criterios como el placer o lo saludable que pueda ser.
Igualmente, añadió Varela, en los restaurantes el consumidor apuesta siempre "un buen trozo de carne o pescado" en el que "para lavar la conciencia" se incluye algo de legumbres o verdura a modo de guarnición. No hay nada peor para nuestro objetivo de vientre plano y liso que el exceso de grasas polisaturadas en nuestras comidas.
FALSOS MITOS
Para evitar esto, este experto quiso aprovechar para derribar falsos mitos acerca de algunos alimentos, como el que la dieta mediterránea o una alimentación más saludable sea más cara. "El problema --afirmó-- es que los consumidores se dejan llevar por la citada relación tamaño-precio y esto beneficia a alimentos ricos en grasas saturadas", mientras que los cereales o las legumbres tienen unos precios más bajos y, a pesar de ello, "no los consumimos".
Igualmente, lamentó que haya descendido el consumo de pan porque "no está de moda comerlo" mientras que del aceite de oliva, "que si lo está", también se consume menos. Frente a ello, recomendó al menos cinco raciones de fruta o verdura al día y consumir pescado tres veces por semana.
Si de verdad quieres conseguir un vientre plano y liso en un tiempo record, sólo tienes que descargarlo y comenzar a ponerlo en práctica:

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